Había escuchado hablar muchas veces “abraza a tu niña interior”, acéptala, quiérela y dile que estás ahí para ella. Mmmmm, ¿ya? Y ¿cómo se hace eso? ¿para qué sirve? ¿porque tendría que hacerlo? ⠀

Claro, surgen un montón de dudas y preguntas en torno a esta tan increíble “niña interior”. Esa eres tu, eres tu en tu infancia. Esa niña aún vive en ti, es parte de tu historia, parte de cómo eres tu hoy en día. ⠀

Nuestra niña interior es una sabia en conocimiento sobre nosotros mismos. Tiene información sanadora, que nos permitirá descubrir misterios profundos sobre nosotros mismos. Pero, no es fácil acercarse a ella, abrazarla y mirarla con los ojos de adulta que tengo hoy día.⠀

Cerré los ojos, había una puerta frente a mi, la abrí. Estaba oscuro, no podía ver muy bien. Prendo la luz y ahí estaba ella. Corre a mis brazos, la abrazo, ella sonríe, me dice que tiene miedo. No se muy bien a qué o a quien, pero tiene miedo. Le digo “aquí estoy para ti”, ¿que necesitas?”, no me dice nada, solo siento la necesidad de abrazarla y decirle “si, tienes miedo, yo también lo sentiría si me hubiera pasado lo que te pasó, pero tranquila, vas a poder superarlo, te lo aseguro”. Necesitaba validar su emoción, aunque no supiera de a donde venía, no importa, ella lo sintió así. Y así la abrazaba. No quería dejarla. La abrazo una última vez, y le doy gracias por darme la oportunidad de visitarla. Cierro la puerta, diciéndole “hasta la próxima”, porque esa niñita con miedo habita en mi, vive en mi y es parte de mi, de mi historia. ⠀

Gran viaje a la infancia. ⠀
Hoy me abrazo a mi misma! ⠀

¡Bienvenida! Cuéntame, ¿cómo puedo ayudarte? Espero tus comentarios. Te abrazo fuerte.
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