HEMOS IDO PERDIENDO LA CAPACIDAD DE CRIAR⠀ ⠀

Cuando hablamos de crianza, muchas veces se recomienda observar a los animales y cómo ellos siguen su instinto para saber criar a sus hijos; la mayoría de los animales no se cuestiona como debe hacerlo, si hay una manera mejor o peor. Lo hace y ya, con los recursos que tiene disponibles. ⠀

En el caso de los primates, la situación es diferente. Las gorilas nacidas y criadas en cautiverio, sin contacto apenas con otros de su especie, son incapaces de cuidar adecuadamente a sus hijos. Se pueden observar en ellas conductas que incluso podrían provocar la muerte de sus crías.⠀

En algunos zoológicos han debido poner a las gorilas jóvenes junto a otras con más experiencia y que están criando a sus hijos, para que puedan observarlas y aprender de esa experiencia, para luego replicarla con sus futuras crías. ⠀

Y qué pasa en la especie humana, ¿qué pasa con nosotras? Muchas madres parecen haber perdido la capacidad de criar a sus hijos siguiendo su propio INSTINTO. ⠀

La mayoría de nosotros tenemos miedo y muchas dudas al respecto; le preguntamos a especialistas, nos llenamos de libros sobre crianza, buscamos en internet si las conductas de nuestros hijos son normales, y nos llenamos de información, que más que aclarar y guiar, finalmente nos terminan generando más angustia.⠀

Estamos convencidos que hacemos lo mejor para nuestros hijos, sino no lo haríamos. Pero independiente de lo que hayamos leído, escuchado, visto o creído, nuestros hijos, todos, nacen sin haber leído, visto ni escuchado. Nacen marcados por las necesidades naturales de la especie, no por las necesidades culturales posiblemente transmitidas.⠀

Cuando nacen, la forma en cómo se comportan o cómo esperan ser tratados, se ha mantenido por millones de años, sin ser modificada. A medida que van creciendo, los niños aprenden de la cultura, y se amoldan poco a poco, pero no esperemos que lo hagan de un día para otro. ⠀

Los niños aprenden en el encuentro con otros. De esa experiencia que se va incorporando y haciendo propia. Nuestro rol como papás es acompañar en ese proceso, tal como nos gustaría ser tratado por otro.

¡Bienvenida! Cuéntame, ¿cómo puedo ayudarte? Espero tus comentarios. Te abrazo fuerte.
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